Pedro Díaz. Presidente de Aválam, Presidente de Froet y gerente de Suditrans.

  • Aválam ha lanzado junto a la Administración nuevas líneas para sectores específicos como son cultura, turismo y hostelería muy importantes para la economía regional

Como empresario del sector de logística y transporte, ¿qué opinión y análisis hace Pedro Díaz de la actual crisis económica que está provocando el Estado de Alarma?

La crisis ha sido un revés inesperado. Las características particulares, debido a que es de origen sanitario, y el posterior Estado de Alarma, no nos ha permitido poder aplicar lo aprendido tras el 2007.

No pudimos verlo con antelación y, dado lo complicado y dependiente de terceros que es nuestro sector, no ha habido oportunidad de prepararnos para lo que nos venía encima. Además, los mensajes que llegaban del Gobierno central eran vagos y contradictorios. Imposible prever el tiempo de duración ni su alcance, lo que no ha hecho factible realizar planificaciones.

Hemos tenido que convivir con el día a día, adaptándonos a las directrices que marcaban los políticos y, lo peor, es que nos hemos sentido aislados y fuera de la mesa de diálogo, más todavía cuando fuimos declarados actividad esencial.

¿Cuál está siendo el papel que está jugado Aválam durante esta crisis?

Realmente, nuestro papel, como no podía ser de otra manera, es apoyar al empresario. Sobre todo a los que más lo necesitan. Pero es verdad que esta situación nos obligó a dar un paso al frente desde el primer día y ser más proactivos. No podíamos esperar a que, en este caso, fuera el empresario quien viniera solicitando ayuda, sino que fuimos nosotros los que, directamente y junto al apoyo de CROEM, el Gobierno regional y ocho entidades bancarias, pusimos a disposición de pymes, micropymes y autónomos una línea de liquidez de 250 millones de euros.

Esta ha sido nuestra principal preocupación durante las primeras semanas del estado de alarma: llegar al máximo de empresarios posibles proporcionándoles recursos para hacer frente a sus obligaciones y, por supuesto, garantizar la seguridad y salud de nuestros empleados.

¿Cómo está ayudando Aválam a las empresas en estas circunstancias tan complicadas?

Principalmente, a través de esta ‘Línea Liquidez’. Con ella, hemos conseguido inyectar 40 millones de euros a las empresas. Para hacernos una idea de lo que significa esta cantidad, hemos multiplicado por cinco los 8 millones que concedimos el año pasado hasta 31 de mayo. En total, hemos recibido más de 1.300 solicitudes, ya que las condiciones de la propia línea la hacían muy interesante a todo el colectivo empresarial. Muchas de estas empresas, que se encontraban en una situación delicada, ya han empezado a recibir este dinero con el que han podido conservar puestos de trabajo, afrontar pagos y no verse abocadas al cierre.

¿Han puesto en marcha nuevos acuerdos para atender necesidades específicas de sectores especialmente afectados por la crisis?

Ahora, hemos lanzado junto a la Administración nuevas líneas para sectores específicos, entre ellas cultura, turismo y hostelería que, como todos sabemos, son sectores fundamentales para la economía regional. Son líneas a coste cero, con el tipo de interés completamente subvencionado, así como el coste de aval. Estos nuevos programas permitirán llegar a más autónomos y emprendedores que no pudieron acceder a las líneas anteriores. Estamos pendientes de su publicación en el BORM.

Adicionalmente, la Consejería de Empresa ha anunciado hace unos días otra línea para el comercio, pero aún no está activa y esperamos que esté en funcionamiento lo antes posible. Como se puede constatar, seguimos buscando soluciones específicas para aquellos sectores más afectados.

¿Qué cuestiones son las que más le preocupan a Pedro Díaz en estos momentos?

Lo más preocupante es la incertidumbre de la desescalada y la vuelta a la normalidad de distintos sectores claves para nuestra economía. No sabemos cuándo volverá a buen rendimiento la actividad exportadora o el turismo, entre otros. Nombro estos sectores por la importancia que tiene para nuestra Región. Solo el ocio y turismo contribuyen al 12% de nuestro PIB.

Son muchos los puestos de trabajo que dependen directa e indirectamente de la confianza del cliente-consumidor. Hasta que no pasen unas semanas más y veamos la evolución de la cifra de afectados por el coronavirus, conforme avancemos por las distintas fases de la desescalada, toda previsión no deja de ser más que conjeturas.

Como presidente de Aválam, ¿qué medidas cree que son necesarias y fundamentales para preservar la supervivencia de las empresas y el mantenimiento del empleo?

En primer lugar, seguir proporcionando liquidez al sector empresarial. Mantener el mayor número de empresas en condiciones de afrontar la recuperación, es objetivo prioritario.

Después, en la fase de reactivación, habrá que implementar medidas que ayuden a las pymes a modernizarse y seguir creciendo. Habrá que estar atentos a que las ayudas a nuestros empresarios no sean inferiores a las que se adopten en otras comunidades autónomas. Nuestro tejido empresarial necesita las mismas armas para competir en los mercados y poder crear empleo de calidad.

¿Está la Región de Murcia mejor preparada que otras comunidades para afrontar y remontar con mejores garantías la recuperación a corto o medio plazo? ¿Hay pesimismo?

Nuestra Comunidad cuenta con puntos fuertes y débiles que han marcado siempre cómo nos han afectado las crisis y la posterior salida de las mismas.

Carecemos de un músculo industrial potente que, en mi opinión, es clave para una rápida recuperación. Siempre nos hemos fijado en aquellos territorios que superan las recesiones antes que nosotros y, como punto en común, tienen la fuerza de su sector industrial bien estructurado.

El turismo, uno de los puntos fuertes de nuestra economía, en estos momentos es de los sectores con futuro más incierto. Al propio temor que suscita viajar, sobre todo desde destinos extranjeros, se le une el estado de la laguna del Mar Menor, y ambos factores marcarán el devenir de muchas empresas y negocios que se nutren de la campaña estival para subsistir todo el año. La clave puede estar en el turismo nacional, de proximidad, que conoce la situación real del país y puede tomar decisiones basadas en informaciones más exactas.

Y por último, confío en que el sector agroalimentario y las exportaciones llevarán, nuevamente, el peso de nuestra recuperación.

También le ha tocado afrontar esta crisis como presidente de la Federación Regional de Organizaciones y Empresas de Transporte de Murcia (FROET). En este caso, ¿cree que han superado con buena nota esta situación?

En absoluto. El sector, con carácter general ha sufrido mucho y seguirá sufriendo. La actividad de transporte es muy variada y las empresas, normalmente, están especializadas en un determinado tipo de trabajo. Hay transporte de lo que denominamos carga general, de productos refrigerados, de automóviles, cisternas, paquetería y mensajería o transporte de muebles, por poner algunos ejemplos.

Pues bien, la crisis, de una u otra manera ha afectado a todos los sectores. La fabricación y el consumo se han desplomado, así que el transporte se ha visto seriamente perjudicado. Puede pensarse que como hemos sido declarados actividad esencial, no hemos parado de trabajar, pero no es cierto. Sí que se ha mantenido alguna actividad concreta como la de transporte de productos de primera necesidad, o el derivado del comercio electrónico, pero el abastecimiento al comercio, la hostelería o las fábricas, cayó en picado y muchas empresas se han visto obligadas a presentar regulaciones temporales de empleo. También se ha visto afectado seriamente el transporte de viajeros. El transporte escolar, el turístico o los servicios regulares. Pero incluso en las que han podido trabajar, se han encontrado con otros problemas, como la falta de viajes de retorno debido a la caída del consumo y las importaciones, por lo que, en definitiva, todos han salido en una u otra medida perjudicados.

 ¿Qué futuro a corto plazo augura para el sector del transporte?

Pues el futuro que nos espera no es bueno. Las enormes pérdidas que se han ocasionado y que todavía se mantienen, van a hacer muy difícil su recuperación. No basta con las ayudas a la liquidez, el sector necesita ayudas a fondo perdido, bien sea reduciendo la fiscalidad, tanto estatal como la autonómica y local, o exonerando temporalmente del pago de peajes y creando ayudas a la inversión para la renovación de flotas, por ejemplo, y subsidiando los tipos de interés en estas operaciones. Además, si el mercado y la actividad no se recuperan con rapidez, sufriremos una caída de los precios del transporte que resultará muy dañina.

Por último, me gustaría destacar el esfuerzo de nuestras organizaciones empresariales, sociales, pymes, autónomos y personas en general que, con un esfuerzo brutal, han sabido sostener el entramado económico y social en los tiempos más duros de la historia de esta Región.

Gracias a todos y cada uno de ellos, hoy podemos mirar el futuro con optimismo y mayor confianza. Habrá de redoblar esfuerzos y hacer sacrificios, pero estoy convencido de que los “murcianos de dinamita”, como decía Miguel Hernández, vamos a ser capaces de remontar el vuelo.

 

Fuentes externas:  MurciaEconomía