Autor: Luis Martínez de Salas, director general de Aválam.

Este año 2020 se presenta con muchas incógnitas para la economía regional y nacional. Las previsiones de crecimiento son, cuanto menos, moderadas, tal y como han señalado varios organismos económicos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado las previsiones de crecimiento para España, estimando para este año un incremento del PIB de solo un 1,6%, dos décimas menos de lo esperado. Una cifra ligeramente superior (1,7%) ha ofrecido el Informe Económico y Financiero de la escuela de negocios ESADE. Según BBVA, tanto en su análisis nacional como regional, no parece que se vaya a repetir una situación de crisis global como la experimentada en 2008, pero al menos conviene estar alerta y preparar el escenario para los nuevos tiempos.

Como todos sabemos, las pymes son claves en la contribución al crecimiento y la creación de empleo en cualquier zona de nuestro país y, especialmente, en la Región de Murcia. Sin embargo, sus dificultades no son pocas a la hora de acceder a la financiación que requieren para crecer. De hecho, tal como señala el VIII Informe sobre la Financiación de la Pyme en España elaborado por CESGAR, los mayores obstáculos los encuentran en la obtención de financiación a largo plazo, ya sea para la adquisición de bienes de equipo e intangibles, de inmovilizado inmobiliario o de otros elementos específicos para el desarrollo concreto de su negocio.

Las dificultades señaladas comprometen en muchos casos la viabilidad o expansión económica de este tipo de empresas, y es ahí donde el sistema de garantías tiene un papel muy importante en el apoyo a las mismas, ya sea facilitando el acceso a la financiación y/o mejorando las condiciones o prestando asesoramiento financiero a los proyectos para su desarrollo.

A la espera de conocer datos de 2019, las necesidades de financiación de las pymes se situaron en 2018 en valores superiores a los de 2017. El 36,5% de las pymes españolas tuvieron necesidades de financiación en 2018, mientras que en 2017 fue del 31,3%. Además, el citado informe, revela que el porcentaje de empresas con necesidad de garantías o avales, en línea con el aumento del peso de la financiación bancaria, ha aumentado respecto a los niveles de hace tres años (15% frente al 9%).

En este contexto incierto hay que añadir otro obstáculo: el acceso al crédito se ha visto fuertemente reducido y limitado durante los últimos años debido a los ajustes que ha tenido que realizar el sector bancario para adaptarse a las nuevas regulaciones. Esta situación ha limitado el proceso de crecimiento de un alto número de pymes, aunque parece que las circunstancias están empezando a cambiar, ya que cada vez los empresarios, sobre todo los más jóvenes, exploran las posibilidades de recurrir a vías de financiación alternativas a la banca tradicional. De hecho, en Estados Unidos, casi tres cuartas partes de la financiación privada de negocios no está bancarizada, mientras que en España la solicitud de crédito a la banca ronda el 70%.

Los empresarios con negocios emprendedores o con escasa trayectoria manifiestan las dificultades que encuentran para acceder al crédito. Buscar alternativas de financiación para estos colectivos constituye un objetivo fundamental para los responsables públicos. Se debe grabar en el ADN de las administraciones públicas que ningún proyecto viable debe quedar sin financiación por falta de garantías. Según el I Informe sobre Emprendimiento de CESGAR, las empresas jóvenes que crean puestos de trabajo representan en la actualidad cerca del 13% del total del tejido productivo empresarial.

Las pymes representan el 99% del PIB, el 66% del empleo y constituyen el pilar fundamental del bienestar social y deben ser la apuesta segura para nuestro futuro. Reducir sus costes financieros y embridar sus proyectos de crecimiento para hacerlas competitivas respecto a las grandes empresas es, sin ninguna duda, una apuesta ganadora.

Las regiones periféricas, menos desarrolladas y con una dotación de capital físico menor que la media, repercuten costes adicionales a la actividad empresarial. Diluir los sobrecostes de financiar las pequeñas y medianas empresas y viabilizar los proyectos empresariales son herramientas necesarias para que la Región de Murcia pueda crecer, crear empleo y, por ende, mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Fuente:  La Verdad

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