El ratio de endeudamiento de una empresa y cómo controlarlo es importante, ya que es el cociente entre la financiación aportada por terceros y los fondos propios. Estos últimos están constituidos por las aportaciones de los socios a la sociedad y los beneficios no repartidos. Establece, pues, la proporción en que participan en la empresa los acreedores e inversores.

No solo es importante el ratio total de endeudamiento, sino cómo se divide entre el corto y el largo plazo. Un excesivo endeudamiento a corto plazo implica que los deudores van a reclamar la devolución de sus cantidades en poco tiempo y la empresa debe generar estos recursos en un plazo más estrecho.

Financiación para empresas

El equilibrio en la financiación de una empresa es fundamental para la viabilidad de la misma. La existencia suficiente de fondos propios, un contenido ratio de endeudamiento y un equilibrio ajustado entre el endeudamiento a corto y largo plazo, es necesario para ello. No hay un ratio óptimo general, ya que según el sector y las características de la empresa, puede ser diferente. Las inversiones en activo fijo suelen ser financiadas con fondos propios y préstamos a largo plazo, mientras que el circulante, puede ser financiado con aplazamientos en el pago a proveedores, créditos a corto plazo y pólizas de crédito.

No solo es importante la estructura de financiación, sino también los costes de la misma. Siempre es aconsejable acudir al asesoramiento de entidades expertas en la financiación para las empresas y, dentro de ellas, a las que posean mayor experiencia en nuestro sector, ya que como se indicó anteriormente, el equilibrio ideal no es el mismo para todas las áreas económicas.

Ratio de endeudamiento de una empresa y cómo controlarlo de forma eficaz.

Además de por la premisa fundamental de que un ratio de endeudamiento adecuado facilita la buena marcha del negocio y su continuidad, es importante su control, porque su análisis forma parte del estudio que realizan las Entidades de Financiación para conceder sus préstamos y otros riesgos financieros. Esto no solo puede suponer que se conceda o no una financiación necesaria, sino en determinar en qué términos de coste y condiciones será concedida.

Son varios los aspectos donde podemos incidir para mejorar nuestro ratio de endeudamiento:

– Mejorar el margen de negocio: Una buena política de precios y de costes incide en el resultado de la empresa y en el ratio de endeudamiento. Si se reducen los costes, se necesita menos dinero para funcionar y aumentan los beneficios y, por tanto, los fondos propios. Una buena actuación en ventas con precios adecuados, incidirá en que aumenten los fondos propios vía resultados.

– Optimizar la tesorería: Sacar el mayor partido a los flujos a corto plazo es otra forma de mejorar el ratio. Los plazos y forma de pago a acreedores y proveedores y las actuaciones para aligerar y facilitar los cobros, repercuten en menores necesidades de financiación en el balance.

– Realizar una buena planificación financiera: Estudiar y ser consciente, no solo de cuáles son las necesidades de financiación actuales, sino cuándo se van a producir en el futuro, permite conocer previamente los recursos que se van a precisar y buscar con tiempo suficiente la manera más adecuada de financiarlos.

– Llevar una adecuada política de activos: Desprenderse de activos improductivos, no realizar inmovilizaciones financieras innecesarias, sustituir la propiedad de ciertos equipos por el alquiler o la subcontratación de producción o servicios, pueden ayudar a reducir, también, el ratio.

De todo lo anterior, puede concluirse que se debe analizar de una forma continuada el equilibrio en la financiación de una empresa, y que se debe conceder la importancia que tiene al ratio de endeudamiento de una empresa y cómo controlarlo. Al mismo tiempo, se debe estar asesorado convenientemente por alguien experto en financiación para empresas como Aválam.